Gestar

Gestar es gestarse a si misma, abrirse a una nueva manera de vivir y mirar la vida. Gestar a un hijo/a es una invitación a morir y nacer.

La maternidad nos llama a detenernos para observar y observarnos, detenernos en el silencio y escuchar a nuestro interior...a ese niño o niña que viene, a esa niña interior que siempre ha estado y que muchas veces, herida, clama ser escuchada.

En el gestar, en la maternidad, surge además de la espera del hijo que viene, la espera de la madre a venir. Ser madre nos invita a reflexionar sobre nuestra propia niña interior y sobre la opinión que tenemos en torno a nuestra propia madre y la relación que tenemos con ella. "No quiero ser como ella" es lo que muchas veces nos escuchamos decir a nuestra amigas y familiares, incluso a ella misma y es en la gestación, cuando nuestros miedos respecto a nuestra madre, comienzan a aflorar, si o si!. No queremos cometer los mismos "errores" y nos empecinamos en una guerra en contra de todo lo que ella signifique, entrando en conflicto no sólo con ella sino con todas las voces interiores que la rechazan y la culpabilizan. Dejando, usualmente, a la "propia Madre" en la habitación más oscura de nuestra Psique e idealizándonos como futuras madres en la habitación más iluminada.

Así, el maternaje nos invita a maternarnos a nosotras mismas, a perdonar y perdonarnos, a acunarnos y a soltar. La maternidad es un re-encuentro con nuestro femenino contenedor, amoroso, receptivo, fluido, simbiótico, entregado, flexible.

La maternidad nos invita a detener nuestro reloj de súper mujeres, efectivas, masculinas, prácticas, asertivas, independientes y autónomas; para invitarnos a fundirnos en lo más profundo de nuestro Ser y con otro Ser que habita en nosotras.

El proceso de gestación entonces, va más allá del bebé que se lleva dentro, es una oportunidad para gestarse a si misma. Permitirse morir a un Ser Mujer para renacer a otro, sanando la propia historia, la propia gestación, la propia niñez.

 

Catalina González O.