Matrona Marta Ocampo

Indice del artículo
Matrona Marta Ocampo
Separación cartesiana entre cuerpo y mente
El Nacimiento como una Ceremonia desde la consciencia
Métodos Naturales para alivio del dolor
Cuando el traslado ocurre
Lo Sagrado del Nacimiento


Herencia ancestral de mujeres de la antigüedad:

“¿Cómo es que la mujer dejó de ser dueña de su propio cuerpo y de los procesos que le atañen? ¿En qué momento de la historia se le negó el acceso a ámbitos que desde tiempos pre-históricos manejaba y constituían su dominio, como es la salud?”

“La salud, desde antes de Cristo y por más de un milenio, fue territorio de curanderos y curanderas, en especial de mujeres sanadoras. Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas y anatomistas de la historia occidental... Las mujeres fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, los secretos de cuyo uso se transmitían de unas a otras. Y fueron también comadronas que iban de casa en casa y de pueblo… aprendían unas de otras y se transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. La gente del pueblo las llamaba “mujeres sabias”... La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral “(*)

 

Soy Matrona dedicada a los partos naturales hace más de 15 años, y ya con 25 años de vida profesional, asistí más de mil nacimientos en todos los años que me desempeñé en un Hospital en Santiago y en mi quehacer de asistencia de partos naturales en casa y en clínica , he acompañado cerca de cien procesos.

 

Y abro esta presentación con este enunciado en cursivas de la Tesis de la antropóloga chilena Michelle Sadler Spencer “Así me nacieron a mi hija” (2003 U. de Chile), ya que las preguntas que formula la investigadora y la descripción del rol de la mujer en la salud durante la antigüedad, tan alejada de la posición de la mujer en el contexto médico actual merecen una explicación y respuestas, siento que se las debo a mi hija Clara, a mis sobrinas Sofía, Bárbara y Micaela; me siento responsable por el destino de sus tiernos cuerpos.

 

Y de veras que la estadística de mujeres que dan a luz en forma natural en nuestro país es mínima, sin embargo esto paulatinamente está cambiando y a medida que transcurren los años veo cada vez más familias que optan por vivir en forma consciente su parto; cuando veo llegar a mi consulta una mujer que quiere dar a luz en forma natural siento que el ánima de las mujeres sabias de la antigüedad habita en ella.

En mi labor me encuentro con familias que tienen un “sueño de nacimiento”: vivir el nacimiento del hijo/a de la forma más natural posible,   en el hogar o en una clínica respetando todo el proceso; sienten con sinceridad y de una forma muy profunda que este suceso es una instancia de crecimiento, y que ésta es la mejor forma de recibir a su bebito/a.

 

Estas familias no tienen considerado al parto como un evento tabú, asociado a peligro, más que el natural y ancestral miedo del enfrentarse a lo desconocido; son familias bien informadas, sienten conexión con sus cuerpos; y toman buenas decisiones de alimentación, ejercicio, y cuidados generales durante la gestación.